AMOR PROPIO: ese bálsamo que cura nuestras heridas

¿Cuánto te quieres? Piénsalo. Puede que no te hayas hecho esa pregunta o que ni siquiera hayas reflexionado sobre ello. No pasa nada. Es más normal de lo que imaginas. Tenemos la mala costumbre de olvidarnos de nosotros. Es como si no existiéramos, como si fuéramos invisibles a nuestros ojos, como si cuidarnos estuviese fuera de nuestra lista de prioridades. Es más, me atrevo a decir que el amor propio no ocupa un lugar en ella.

¿Cómo te tratas? ¿Alguna vez te habías detenido a reflexionar sobre ello? La forma que tenemos de hablarnos, la concepción que tenemos sobre quiénes somos y, en definitiva, cómo nos valoramos influye en cómo nos sentimos. El problema es que apenas pensamos en ello.

Solemos vivir de puntillas, por encima, sin profundizar demasiado en cómo nos afecta lo que sucede a nuestro alrededor. Es como si no diéramos importancia a nuestro bienestar personal. La cuestión es que, con el paso del tiempo, el peso del día a día aumenta y, si nos descuidamos, podemos vernos envueltos en una neblina gris que, poco a poco, nos atormenta.

Quiero que prestes atención a este corto, te encantará

Como vemos, el amor propio se construye poco a poco, se teje con delicadeza y se riega cada día. Es esa luz que todos llevamos dentro, pero que, a veces, tanto nos cuesta cargarla de intensidad. Querernos es el sostén de nuestro bienestar, el abrazo que nos cobija y el bálsamo que cura nuestras heridas.

Hagamos esta poderosa oración por la salud todos los enfermos del mundo